
El níquel no es un metal que suela abundar en la casa o los objetos decorativos, pero cuando está presente, tampoco resulta sencillo saber cómo mantenerlo impecable. Sin embargo, es muy sencillo. El níquel debe limpiarse con agua y jabón, luego, enjuagarse muy bien y finalmente, sacarle brillo con un trapo suave. En caso de manchas o suciedad muy antigua, use yeso o yerba mate empapada en alcohol.
Marta Susana Dri, de Lobos, Prov. de Buenos Aires.