Ejercicios Chi Gong 1º parte

Para vivir más y con salud

Una rutina diaria de suaves ejercicios energéticos y de respiración que reestablecen la armonía del cuerpo y la mente, mejoran el estado general y previenen las enfermedades.

Por Alexandra Zimmer
04.03.2010
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Chi gong es la gimnasia china energética para la salud y la longevidad y un arte de autoentrenamiento del cuerpo y de la mente para luchar contra las enfermedades y la vejez. Se trata de distintas posturas y trabajo con la respiración que actuán sobre el organismo, activando así la capacidad de autoregulación.

El Chi gong forma parte del conjunto de la medicina tradicional china, junto con la acupuntura, la moxibustión, el tui na (masajes), la dietética y la farmacopea, con más de tres mil años de antigüedad. Su práctica está basada en tres principios:

La regulación o control del sheng a través de la adopción de posturas. Una postura correcta es la condición determinada para garantizar una respiración sin dificultad y una mente relajada y tranquila.

La regulación o control del chi, la energía, a través de la respiración.

La regulación o control de del shen, el espíritu, a través de la concentración y la relajación mental.

Durante la práctica del Chi gong, los órganos de la cavidad abdominal son masajeados rítmicamente por una respiración profunda siguiendo una secuencia de inhalación y exhalación. Al aumentar la secreción de jugo gástrico, el diafragma se desplaza a una distancia de 3 a 4 veces mayor que la normal y la presión intraabdominal cambia. El hígado y el bazo son masajeados y eso promueve los movimientos peristálticos, la circulación de la sangre y las secreciones endocrinas, las funciones digestivas y la absorción intestinal.

No es una ejercitación brusca y agobiante de corto plazo, sino que se basa en la teoría de una regulación lenta del metabolismo con el fin de desarrollarlo.

El Chi gong puede ser practicado a cualquier edad. En el caso de los niños, les permitirá aprender la concentración y el control del cuerpo, mejorar y solucionar problemas como, por ejemplo, la enuresis, la miopía y el nerviosismo y, por supuesto, los ayudará en su desarrollo corporal. En los adultos, otorga elasticidad, relajación y control del estrés, equilibrio psicosomático, sensación de bienestar, vitalidad, previene enfermedades y reduce el tiempo de convalecencia además de mejorar numerosos estados patológicos. Para las personas de edad avanzada, permite conservar o recuperar la elasticidad, mejorar la memoria, incrementar la vitalidad y mejorar la calidad del sueño.

En líneas generales, levanta las defensas, elimina la presión en la raíz de los nervios, armoniza el sistema nervioso autónomo promoviendo el buen funcionamiento de los órganos, estimula la circulación y la digestión, favorece la circulación sanguínea, estimula el metabolismo, elimina eficazmente los deshechos del cuerpo, estimula la capacidad de curación natural, mantiene la salud con éxito y permite sobrellevar una vida más longeva.



Sentado en la silla o con piernas cruzadas. Ambas manos sobre las rodillas con las palmas hacia arriba. Espalda erguida. Cuerpo relajado. Respirar lentamente entre 1 y 5 minutos.

Colocar la muñeca izquierda sobre la muñeca derecha, con la palma izquierda hacia abajo y la derecha hacia arriba. Ambas muñecas deben entre en contacto. Luego girar las palmas para juntarlas al modo búdico tomando como centro de giro el punto de contacto de las muñecas. Mantener las palmas a la altura del pecho durante 5 a 15 minutos con respiración abdominal (hinchando el bajo vientre al inhalar y contraerlo al exhalar). Es una respiración profunda, consciente y concentrada.

Colocar las manos de vuelta sobre las rodillas con las palmas hacia arriba durante 1 minuto. Pensar en imágenes agradables y relajantes.

Abrir los ojos lentamente.

De pie. Cuerpo relajado y tranquilo. Brazos a los costados del cuerpo, piernas separadas según el ancho de los hombros, rodillas levemente flexionadas. Sacar lentamente el aire por la boca.

Levantar lentamente y al mismo tiempo las manos, con las palmas paralelas al piso (flexionando los codos hasta aproximadamente 90º) y los talones (lo máximo que pueda), mientras se inhala tomando aire por la nariz. Incorporar el chi de la tierra imaginando que entra por los puntos Yongquan (en la planta de los pies) y Laogong (en el centro de la palma) hasta el Dantian (entre coxis y las últimas vértebras lumbares).

Luego, bajar las manos y los talones mientras se exhala sacando aire por la boca. Repetir el proceso 6 y 9 veces.